Hoy, no sé por qué, me sale venir aquí a hablar de esto. Ni lo he pensado casi pero como sea, ahí va lo que me salga así, directamente...
Cuanto más voy trabajando (¡ahora sí con gente y en algo que me gusta!), cuando más voy leyendo, cuanto más voy charlando con gente que tiene intereses similares a los míos (que son muy variados), cuanto más voy conectando unos temas con otros... más segura voy estando de una misma cosa:
de lo que se trata es de aprender a leer
Y cuando digo "aprender a leer" no me refiero simplemente (aunque en verdad tampoco es que sea siempre tan simple) a poder entender el mensaje que nos transmite, por ejemplo, uno de esos conjuntos de letras que llamamos "frase". No. Me refiero a otra cosa.
Cuando hablo de "saber leer" me refiero a lo que dice siempre Vappereau (
Jean-Michel Vappereau), que saber leer, saber leer de verdad, es saber leer justamente
lo que no está escrito.
¿Y qué quiere decir esto? Porque, claro, dicho así puede parecer una paradoja... o incluso a tontería absoluta... ¿"leer" no es justamente poder interpretar los signos escritos de una lengua, poder conectarlos con una cierta lógica y sacar de ahí un mensaje, algo que tenga sentido? Sí, bueno, eso es leer... literalmente (y, por cierto, si nos vamos a lenguas que se manejan con ideogramas... "leer" es algo bastante más complejo de lo que nosotros estamos acostumbrados).
El asunto es que si queremos avanzar... hacia donde nos parezca que es avanzar... tenemos que poder leer entre líneas. Y eso no es fácil. Porque rápidamente se confunde leer entre líneas con adosarle a las cosas que pasan un significado que sin darnos cuenta nosotros mismos estamos proyectando sobre ellas desde nuestros propios mambos mentales. Tampoco es eso saber leer.
"Leer lo que no está escrito" tal como a mí me gusta entenderlo, tiene que ver sobre todo con la flexibilidad. Tiene que ver en primer lugar con la posibilidad de entender que las cosas no son siempre iguales, que una misma cosa, por ejemplo, puede no ser o no significar siempre lo mismo, que dependerá de su relación con otras cosas (pensemos, como ejemplo muy tonto, en una letra como la "r"... todo el mundo sabe muy bien que no es igual al principio de una palabra que en el medio... ¿todo el mundo? ¡no, claro! cualquiera que no sepa castellano no lo sabe y tranquilamente podría leer la del principio haciéndola sonar igual que la del medio ¿por qué no?).
"Leer lo que no está escrito" también tiene que ver con aprender a leernos a nosotros mismos, cada uno a sí mismo. Eso es lo que hacemos, por ejemplo, cuando interpretamos un sueño (a menos, claro, que lo hagamos siguiendo uno de esos manuales universales de interpretación de los sueños, ahí la cagamos) o cuando interpretamos un síntoma en el cuerpo (a menos que la "interpretación" consista en ir a la farmacia e intentar identificar qué pastilla es mejor que nos tomemos... y si es más de una mejor, así estamos más cubiertos).
Bueno, esto da para mucho y ahora yo debería estar trabajando y no escribiendo en mi blog así que nada, ya seguiré en otro momento... cuando me vuelva a dar un
raptus escribiendus de estos ;-)